Suelos Óptimos para la Agricultura.

Condiciones de un Suelo para una Agricultura más Sana e Intensiva en Ecuador.

El suelo, como soporte físico y fuente de elementos nutritivos constituye la base  fundamental para el correcto desarrollo y la buena producción  de cualquier especie vegetal existente.

El conocimiento de los niveles de nutrientes en el suelo con sus respectivos análisis , la composición física, química, bioquímica y la fauna microbiana del mismo, los niveles de extracción agua ,nutrientes de los distintos cultivos y el estado nutricional de estos es la fase inicial de cualquier intento de una mejora cuantitativa y cualitativa de la producción así como el elemento básico para lograr un uso racional y equilibrado de los fertilizantes , que permitirá evitar tantas perdidas económicas las cuales elevan los costó de producción por hectáreas  como las posibles consecuencias respecto a la contaminación de suelos y aguas.

Para acceder a los sistemas de Agricultura Sostenible, conviene que cada suelo pueda satisfacer las necesidades requeridas de las plantas que en él se cultivan, según el clima del lugar, altitud, textura. Ese Suelo Ideal debe ser, “además de sostener físicamente a los cultivos, les permita crecer, desarrollarse y cumplir normalmente todas las funciones vitales indispensables para llevar al máximo los niveles de producción a través del tiempo”.

¿Cómo debería ser un suelo para permitir un óptimo desarrollo al cultivo?

La estructura de un suelo es el ordenamiento de sus partículas sólidas en forma de agregados, dejando entre y dentro de ellos espacios vacíos o poros. El espacio poroso que presentan los suelos está ocupado, en parte por agua con sustancias disueltas y en parte por una mezcla de diversos gases que se conoce como aire del suelo. Un ejemplo de la composición de un suelo con 50% de espacio poroso sería:

Para que un suelo tenga óptimas condiciones de funcionamiento para el desarrollo de las plantas, debería presentar una estructura estable, capaz de permitirle al vegetal la expresión de su potencial de crecimiento, sobre todo del sistema de raíces, sin impedimentos, para la exploración del mayor volumen de suelo posible. Ello implica:

  • Condiciones de superficie con buena estabilidad de agregados para una correcta entrada y circulación de agua y aire.
  • Buena capacidad de almacenaje de agua y libre movimiento de la solución agua más nutriente desde el suelo a la raíz
  • Ausencia de limitaciones, ya sean genéticas (naturales) o inducidas, en la profundidad del suelo que exploran las raíces.

Una manera de entender la complejidad del funcionamiento del suelo es prestando atención en su sistema poroso, en donde se cumplen todos los procesos físicos, químicos y biológicos. El sistema poroso del suelo impacta directamente sobre el balance de agua (entradas y salidas del sistema), en el funcionamiento hídrico (relaciones agua-planta), en la entrada y difusión de gases y de calor, y en el desarrollo y crecimiento de las raíces.

De todas las propiedades del suelo, la porosidad es tal vez la más fácil, frecuente y ampliamente alterada por las operaciones de labranza o manejo sin laboreo. Cualquier factor adverso que altere el crecimiento y actividad de las raíces, como capas compactadas, inadecuados aireación, temperatura y estado hídrico del suelo, entre otros, puede afectar parcial o severamente la actividad radical y por lo tanto la capacidad de producción del cultivo. Por lo tanto se desprende la importancia de contar con un ambiente edáfico cuyas características funcionales le permitan a la planta expresar su potencial de producción desde este punto de vista.

El nivel de materia orgánica de un suelo, es considerado un indicador de la calidad del mismo. La materia orgánica del suelo que está formada por residuos vegetales y animales en distintos grados de descomposición, juega un rol fundamental en la estructura de los suelos contribuyendo a la formación de los agregados. Las rotaciones de cultivos, la fertilización y el manejo de los residuos, son algunas de las prácticas que mayor efecto ejercen sobre el contenido de materia orgánica del suelo, a través del tiempo. Este aspecto explica en parte, por qué los suelos en siembra directa, con una adecuada rotación con gramíneas, tienen por lo general una buena estructura. La inclusión de gramíneas en la rotación, además de aportar mayor volumen de rastrojo en superficie, permitiría mejorar la estructura del suelo, mediante el efecto de sus raíces en cabellera y de la actividad biológica, generando grietas y canales que incrementen la velocidad de infiltración del agua y el desarrollo de raíces de otros cultivos. En lotes destinados a monocultivo de soja en cambio, aún manejados en siembra directa, además de la escasa cobertura que se observa en superficie, la estructura del suelo también suele ser afectada.
Es posible observar entonces, cómo en un mismo lote las condiciones del suelo pueden ser diferentes cuando el manejo del mismo es distinto.

Profundidad.

 

La profundidad del suelo puede variar de unos pocos centímetros a varios metros. Las raíces de las plantas usan el suelo a profundidades que van de unos pocos centímetros más de un metro.

 

La profundidad de un suelo es muy importante para el cultivo, ya que en ello se determina la cantidad de nutrimentos que pueda contener y la capacidad de absorber el agua. También mientras más limitado es el suelo menor es la posibilidad del desarrollo de una planta.

Los lechos de rocas duras pueden considerarse como un limitante para la agricultura.

 

Consistencia.

 

Un terrón seco de arcilla es normalmente duro y resistente a la fractura; a medida que se agrega agua y este se humedece, su resistencia a la rotura se reduce; con más agua, en vez de fracturarse, tiende a formar una masa compacta en uniforme que cuando se le comprime se vuelve maleable y plástica; si se agrega más agua aún tiende a adherirse a las manos.

 

Es decir que la arcilla tiene sus pro y sus contras, cuando está seca no es muy maleable, pero cuando se le agrega agua sirve para compactar el suelo ayudando así a retener más los compuestos como la materia orgánica, agua y otros nutrientes y reduce la erosión del suelo.

 

Absorción de Nutrientes.

 

La absorción de nutrientes en una planta es por medio de cargas eléctricas, es decir, la planta en sus raíces tiene cargas positivas y negativas (protones y electrones) y los nutrientes son aniones o cationes (aniones: elementos de la tabla periódica con carga negativa. Cationes: elementos de la tabla periódica con carga positiva) entonces cuando un nutriente es catión los electrones en las raíces de las plantas absorben ese nutriente y viceversa.

 

Los Suelos Sanos son la base para la Producción de Alimentos Saludables.

Se estima que el 95% de nuestros alimentos se producen directa o indirectamente en nuestros suelos. Los suelos sanos son el fundamento del sistema alimentario. Nuestros suelos son la base de la agricultura y el medio en el que crecen casi todas las plantas destinadas a la producción de alimentos. Los suelos sanos producen cultivos sanos que alimentan a las personas y a los animales. De hecho, la calidad de los suelos está directamente relacionada con la calidad y la cantidad de alimentos.

Los suelos proporcionan los nutrientes esenciales, el agua, el oxígeno y el sostén para las raíces que nuestras plantas destinadas a la producción de alimentos necesitan para crecer y florecer.  Además, cumplen una función de amortiguación al proteger las delicadas raíces de las plantas de las fluctuaciones de temperatura.

Un Suelo Sano es un Suelo Vivo.

Un suelo sano es un ecosistema vivo y dinámico, lleno de organismos microscópicos y de mayor tamaño que cumplen muchas funciones vitales, entre ellas transformar la materia inerte y en descomposición, así como los minerales, en nutrientes para las plantas (ciclo de los elementos nutritivos); controlar las enfermedades de las plantas, los insectos y malas hierbas; mejorar la estructura de los suelos con efectos positivos para la capacidad de retención de agua y nutrientes de los suelos y, por último, mejorar la producción de cultivos. Además, los suelos sanos contribuyen a mitigar el cambio climático al mantener o aumentar su contenido de carbono.

¿Por qué la Materia Orgánica de los Suelos es tan Importante?

La materia orgánica de los suelos –el producto de descomposición biológica in situ– afecta a las propiedades químicas y físicas y a la salud general de los suelos. Su composición y tasa de degradación afecta a la estructura y porosidad de los suelos, la tasa de infiltración de agua y la capacidad de retención de humedad de estos, la diversidad y actividad biológica de los organismo terrícolas, y la disponibilidad de nutrientes de las plantas.

El intercambio de nutrientes entre materia orgánica, agua y suelos es esencial para la fertilidad de estos últimos y ha de mantenerse con miras a una producción sostenible.  Cuando se explotan los suelos sin restablecer la materia orgánica y el contenido de nutrientes, el ciclo de elementos nutritivos se rompe, la fertilidad del suelo disminuye y el equilibrio del agro ecosistema se destruye.

Los Suelos son un aliado crucial de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición Humana.

La disponibilidad de alimentos depende de los suelos: no se pueden producir alimentos y piensos nutritivos y de buena calidad si nuestros suelos no son suelos sanos y vivos. Durante los últimos 50 años, los avances en materia de tecnología agrícola y el aumento de la demanda provocado por el crecimiento de la población han ejercido un creciente presión sobre los suelos. En muchos países, la producción agrícola intensiva ha ocasionado un agotamiento de los suelos que ha puesto en peligro la capacidad productiva de los mismos y la posibilidad de satisfacer las necesidades de las generaciones futuras.

El Mantenimiento de unos Suelos Sanos supone la Gestión de la Sostenibilidad de la Tierra.

Con una población mundial que según las previsiones superará los 9 000 millones de habitantes en 2050,  y el agravante de la competencia por la tierra y el agua y el impacto del cambio climático, nuestra seguridad alimentaria actual y futura depende de nuestra capacidad de aumentar los rendimientos y la calidad de los alimentos utilizando los suelos ya dedicados a la producción actualmente.

Los sistemas de gestión holística de la producción, que promueven y refuerzan la salud de los agros ecosistemas social, ecológica y económicamente sostenibles, son necesarios para proteger nuestros suelos y mantener elevadas capacidades productivas.

Los agricultores desempeñan un papel primordial a este respecto. Numerosos y diversos enfoques agrícolas promueven la gestión sostenible de los suelos con la finalidad de mejorar la productividad, por ejemplo, la agroecología, la agricultura de conservación, la agricultura orgánica, el cultivo sin labranza y la agroforestería.

Por último, una mejor comprensión de las relaciones entre el período útil de los suelos y la función de los ecosistemas y el impacto de las intervenciones humanas permitirán reducir los efectos negativos y aprovechar de manera más eficaz los beneficios de la actividad biológica de los suelos con miras a una agricultura más sostenible y productiva.

El Suelo Tiene Vida.

Ing Agr Silvio Edison Camacho Vite.

edison.camacho32@gmail.com

www.linkedin.com Silvio Camacho Vite.

0967387677     042710292

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*